LOS GUERRA MALASPINA EN VENEZUELA

LOS GUERRA MALASPINA EN VENEZUELA

lunes, 30 de diciembre de 2024

EL AÑO NUEVO EN LAS MERCEDES

 

 


EL AÑO NUEVO EN LAS MERCEDES

1

El año nuevo lo esperábamos en casa. Algunas veces estábamos en la plaza o en algún bar, pero al acercarse la hora del cañonazo, nos apresurábamos hacia la casa. Nos marcó para siempre la canción “Cinco pa las doce”, y era inadmisible recibir el nuevo año sin nuestra madre.

Un 31 de diciembre. Carlos y yo estábamos bebiendo cervezas en el Bar “Ayúdame a vivir”. Y a las once y media, Carlos me dijo: Vamos a la casa. Y así fue.

2

Los mercedenses sabíamos de la llegada del nuevo año por el cañonazo que retumbaba en toda la geografía pueblerina. El encargado de hacer sonar el cañón, “Carita”, era un personaje enigmático, de humor sarcástico y andarín incansable que pudo alcanzar, tal vez, el grado de azotacalles. Apareció en el pueblo repentinamente y desapareció de igual manera. Lo vi desempañando oficios distintos, desde vendeempanadas y maestro de la fotografía, hasta su ocupación más conocida, con la cual pasó a los anales de la historia mercedense: operador de un cañón de pequeño calibre, cuya fuerte explosión indicaba a los mercedenses la llegada del año nuevo.

3

El cañonazo se fraguaba frente a la plaza, y con más precisión desde la entrada de la sede policial. Desde temprano Carita colocaba el cañón y empezada a rellenar el tubo del aparato con pólvora. Luego colocaba la mecha, y cuando le decían que había llegado la hora, acercaba un fósforo.

Desde la plaza el estallido se esparcía por toda la comarca mercedense. El estruendo se convertía en alegría y en brazos abiertos en todos los hogares del pueblo. La gente luego salía para abrazarse con conocidos y desconocidos. Las calles se convertían en ríos de algarabía, concordia y felicidad. Y una sola voz se escuchaba:

¡Feliz año!

4

El 31 de diciembre de 1990 recibimos el Año Nuevo en la casa de   Las Mercedes. El día anterior había llovido, y pensamos que la fiesta estaría aguada, pero no fue así. Todos celebramos: papá, mamá y hermanos. Brindamos con champaña. El siguiente año (1991) recibimos el año en la casa de Mundito. Llovió un poco, pero estábamos bajo el techo del patio con una mesa bien servida y bastantes tragos.

5

Dos celebraciones de recibimiento de año nuevo en Las Mercedes las hicimos en la calle, En 1993 y en 1999. La de este último año quedó grabada en mi memoria por sus características de fiesta que nace de la nada para convertirse en una verdadera celebración.

Nos sentamos en la acera de la casona de la avenida  para conversar, escuchar música y saludar a la gente que pasaba por la calle. Fue maravilloso y muy divertido. Reímos mucho.

Se necesitan pocas cosas para alcanzar lapsos de felicidad: estar juntos y compartir los momentos   que hacen bella la vida.

 

miércoles, 25 de diciembre de 2024

UNA CRÓNICA NAVIDEÑA CON CARLOS

 

UNA CRÓNICA DECEMBRINA SOBRE CARLOS



1

Para las misas de aguinaldo, en Las Mercedes del Llano, los amigos se ponían de acuerdo para asistir juntos. Los mayores entraban al recinto del templo; los más jóvenes aprovechaban las madrugadas navideñas para dar vueltas  en la plaza, en medio de del bullicio de los tambores de los conjuntos de gaitas y el estruendo de los cohetes.

2

En la iglesia, con pesebre y motivos navideños, luego de las palabras del sacerdote, un grupo musical irrumpía con voces que entonaban aguinaldos clásicos, que fueron  arrullos hermosos en nuestra lejana infancia. Fuera de la Casa de Dios, el café y las arepitas de Mamila, eran una ineludible golosina para todo el mundo.

Nosotros íbamos a casi todas las misas de madrugadas.; papá y mamá iban de vez en cuando. Pero a la Misa del Gallo, a medianoche, el 24 de diciembre, nuestros padres asistían, invariablemente.

3

En aquella época, en la cual se ubica esta crónica, estaba de moda el cómico Joselo. En sus diferentes programas, el Show de Joselo, El Mendigo, El Pavo Lucas, El Doctor Chimbín, El Doctor Pensamos, y otros, el artista de Barbacoas empleaba palabras o frases que terminaban imponiéndose como moda en el vocabulario de los venezolanos, y especialmente de los más jóvenes. Así tenemos “La gente opina por opiná”, “Niiiiño”, “Ponte cree”, “Pensamos, pero no hacemos”, y muchos más. En un diciembre puso en boca de todos una interjección para socializar: “Este niño”. Cualquiera se dirigía a otro, y en vez de llamarlo por su nombre, simplemente, le decía: ¡Este niño”!

4

Carlos y su amigo acordaron asistir a una misa de madrugada. El amigo, cuyo nombre no recuerdo, era gago, y debía despertar a Carlos con el eslogan joselino “Este niño”. En efecto, el amigo se presentó a nuestra casa, y empezó a tartamudear “essste niiiiiño”, repitiendo con insistencia su estribillo sin estrofa.

Pero es el caso que sus llamados los hacía frente a la ventana donde dormía papá, quien a despertar, le dijo: Aquí no hay ningún niño.

5

Yo desperté a Carlos y le dije que lo estaban buscando. Al rato, Carlos se marchó con su amigo para la misa.

 

 

 

 

lunes, 23 de diciembre de 2024

RECUERDOS NAVIDEÑOS

 

RECUERDOS NAVIDEÑOS.



1

La Navidad para nosotros tenía tres grandes motivos para alegrarnos. El primero se relacionaba con la compra de ropa nueva o estrenos. La llegada del Niño Jesús era el segundo gran motivo. El tercer motivo era el Nacimiento, con su pesebre, casitas, Reyes Magos, camellos, ovejas y los demás animales que componen la mágica historia betlemita.

2

La ropa se compraba en el negocio del señor Ramos. El mismo local, en cuyo patio había un palomar sobre una columna de madera muy elevada. El negocio de Ramos era una quincalla con muchas mercancías en el mostrador, los estantes y hasta en el techo, donde colgaban pantalones , camisas y calzados. Papá le daba a mamá cien bolívares para los estrenos de todos. Ese billete alcanzaba y sobraba.

3

En diciembre se hacía algunas reparaciones y se pintaba  en la casa vieja, que tenía muros en el frente, colocado después de que  un carro embistiera, una madrugada, directamente a la pared, sin consecuencias fatales. Sobre uno de esos muros, Miguel y unos amigos trataban de encender un artefacto casero de fuegos artificiales,  propios de la época. La pólvora se esparció y provocó una explosión, cuyo estruendo retumbó en nuestros oídos. Miguel y otros muchachos recibieron heridas. Uno de esos amigos, dijo haber volado como Superman, impulsado por la onda expansiva del estallido.

4

Papá hacía un viaje a Caracas después del quince de diciembre.

5

El 24 en la noche, yo luchaba contra el sueño para tratar de ver al Niño Jesús con los regalos. Nunca pude verlo.

6

Yo coleccionaba los regalos del Niño Jesús en unos cajones de madera, hechos por Carlos, que desde muy temprana edad se dedicaba a la carpintería. Un cajón era como de un metro cuadrado, aunque de poca altura. Otro parecía una caja registradora. Ambos cajones, con muchos departamentos, contenían carritos, soldados, indios, pistolas; máscaras, como la del Zorro y muchos otros juguetes.

7

Un día entendí que los viajes decembrinos de papá   se relacionaban  con el Niño Jesús. Entendí, por lo tanto,   que el Niño Jesús mercedense no venía de Belén, sino de Caracas.

domingo, 22 de diciembre de 2024

LAS HALLACAS DE MAMÁ

 

LAS HALLACAS DE MAMÁ


 

1

En la casa, mamá empezaba a buscar los ingredientes para las hallacas desde el inicio de diciembre. Primero aparecían los frascos con aceitunas, alcaparras ,  encurtidos,  el pabilo  y las pasas. Luego venían las hojas de plátano; y por último, papá traía las carnes. En tiempos de las cocinas de kerosene, hacer hallacas era una tarea dura, pero alegre y colectiva. Está labor se hizo más rápida con la aparición de las bombonas de gas.

2

Papá probaba el guiso con casabe. Las hallacas también las comía con casabe. Una vez papá abrió una hallaca, la cual quedo en el medio de las hojas de plátano. Apartó esos bordes de masa que quedan fuera de la hallaca propiamente. No comía esos retazos de masa, los sacaba del plato, así como le sacaba la masa a las arepas. Alguien, que no recuerdo, le dijo:

—Alfonso, eso es lo más sabroso de la hallaca.

3

En aquella época era costumbre hacer hallacas en persogos. El persogo consistís en dos hallacas amarradas juntas. El persogo, por lo general, se hacía para obsequiar a los amigos.

Teníamos unos vecinos recién llegados. Vendía cervezas en su casa. Uno de los hijos mayores era conocido por su apodo: “El chévere”. A esa familia, mamá le envió un persogo. En muestra de agradecimiento, recibimos, a su vez,  un persogo de esos vecinos. Probamos esas hallacas, pero no la comimos porque estaban demasiado picantes. Mamá dijo:

    En  vez de guiso, tienen  picante.

4

La abuela Matilde nos contó lo siguiente: En una Navidad, una  vecina le regaló un persogó de hallacas, y le dijo: “Matilde, me guardas las cabuyas que son las trenzas de mis zapatos”.

A veces pienso, que eso fue una broma de la vecina, pero pudo haber hecho esa extraña petición, en serio.

 

lunes, 16 de diciembre de 2024

FRANK HOLDER SOBRE CARLOS

 




FRANK HOLDER SOBRE CARLOS

Lalito, saludos. Me acabo de enterar de esa ingrata noticia, noticia sorpresiva. La muerte de Carlos es muy dramática porque acontece a pocos meses de la  de Edgar. Dos hermanos que se marchan definitivamente de este plano, en tan poco tiempo,  son dos golpes muy duros del destino.

Recuerdo que solíamos filosofar sobre la muerte como algo natural; sin embargo, es muy doloroso admitir esa verdad inevitable de la vida, cuando afecta el entorno familiar.

Carlos era un ingeniero talentoso, un intelectual, un académico con amplios conocimientos en muchas áreas del quehacer humano. Incluso,  incursionó en la radio con su rocola con mucho éxito.Pero por sobre todo, Carlos  era un hombre de gran corazón, de trato afable, siempre presto a entablar una conversación agradable con cualquiera que se acercara a esa esquina emblemática de la avenida Bolívar, donde vivía. Desde esa casona se ganó el cariño de mucha gente, porque era respetuoso y sincero en su trato. Su cordialidad y su sonrisa eran permanentes. Tenía una personalidad que inspiraba confianza.

Su soledad no era tal, porque siempre estaba rodeado de familiares y amigos.

Nos sorprende y nos duele mucho su partida.

Tenía un gran parecido físico con doña María, su madre, de allí su dulzura y ese espíritu bondadoso.

Carlos tenía un don único para socializar y entablar esas relaciones pueblerinas  cálidas que hacen posible la convivencia y la solidaridad entre la gente de paz y buenas costumbres.

Carlos deja un gran legado entre nosotros: el recuerdo de un hombre bueno, soñador y romántico, cuyas huellas terrenales permanecerán  para siempre.

En estos momentos difíciles, ruego, para ti y tus familiares, mucha fortaleza espiritual , y mucha fe para sobrellevar este amargo instante.

Dios Todopoderoso, guíe el alma de Carlos en el sendero hacia la Eternidad.

¡Bendiciones!

martes, 3 de diciembre de 2024

CARLOS, ESTUDIANTE AVENTAJADO.

 

CARLOS, ESTUDIANTE AVENTAJADO

 


 

 

Hermano Carlos, en tu último novenario quiero recordar con una sonrisa tus virtudes, como estudiante notable. Queremos evocarte siempre por tus mejores rasgos, intelectuales y espirituales.

1

Carlos fue un buen estudiante, tanto en el liceo como en la universidad. Al terminar el tercer año de bachillerato en Las Mercedes, empezó a estudiar en el liceo Juan Germán Roscio de San Juan de los Morros. Vivía en la residencia de doña Marina. Papá lo llevó hasta esa residencia. La señora Marina era una persona muy bondadosa que siempre estaba echando broma. A Carlos lo llamaba “el ganadero”, por las botas Frazzani que usaba. Doña Marina le decía a sus residentes “prosopopeyas”. Una figura literaria parecida a la humanización de la naturaleza, igual a darle cualidades propias de las personas a objetos inanimados.: el viento sopla, el reloj dice la hora, etc.  Creo que la señora Marina  leyó la palabra en alguna novela, y le gustó mucho su sonoridad y rimbombancia . Por eso la usaba a veces, correctamente; pero la mayoría de las veces, la empleaba sin ton ni son. Lo cierto, era que los residentes se reían mucho cuando la pronunciaba la dueña de la casa. Cuando Carlos se graduó de bachiller, y me tocó  a mí vivir en esa residencia, me dijo: “Te van a llamar prosopopeya”.

2

El Liceo Roscio estaba considerado uno de los mejores del país, por eso lo llamaban “liceo piloto”. Tenía muy buenos laboratorios y un bioterio bien surtido. Allí, Carlos tuvo como maestros a muchos profesores brillantes. Con Carlos recordamos a Marcos Peña Bouchard, que daba ánimo a los estudiantes que tenían alguna dificultad, con estas palabras: “El que tropieza y no cae, adelanta camino”. También decía que para rezar no era necesario ir a la iglesia, sino que se podía orar viendo hacia los morros de San Juan, porque, allí, en los morros, estaba Dios.

3

 El profesor Barragán, de Castellano y Literatura, siempre corregía a los alumnos: no se dice, habemos, se dice, somos o estamos. Otra de sus perlas era: no se dice aire acondicionado. Se dice: acondicionador de aire.  Carlos me contó la siguiente anécdota de Barragán: un estudiante se quitó los zapatos y le pintó las suelas.  Esas suelas llenas de pintura las pasó desde una pared hasta el techo. La idea era simular que alguien había caminado por esas partes, desafiando las leyes de la gravedad. Esa divertida travesura se hizo antes de la clase del profesor Barragán, quien al entrar y ver los pasos fantasmagóricos dibujados en el salón, dijo con asombro: ¡Caramba, no hay dudas de que aquí estuvo el hombre mosca! Frase que fue seguida por la carcajada de todos.

4

Carrero era el profesor de inglés. También era poeta y caminaba, distraídamente, pronunciando frases en inglés. En la clase hablaba solo en ese idioma. Al entrar al salón, colocaba los dedos de su mano derecha juntos y hacia adelante, entonces  decía: new material. Carlos lo imitaba igualito para hacernos reír, pero alargaba las palabras y arrastraba la “R": niuuuuuu materrrrriiiial.

5

En educación física tenía al profesor Eduardo Crespo Peraza, quien fue jugador de basquetbol en competencias nacionales. Se le veía siempre con un balón y sonriente. Era muy amable. Se encargaba   de la cartelera oficial del liceo llamada “Brújula”. La mitad de las noticias de Brújula estaba dedicada a los estudiantes más destacados del mes. Se colocaba la fotografía de los alumnos con las mejores notas. Arriba de esa galería estaba una inscripción:Cráneos del mes. Carlos apareció varias veces en esa sección del periódico-cartelera.

6

El profesor de física era Juan Manuel Ruiz que,  en los exámenes, dejaba a los estudiantes solos. Se salía del salón y se iba a tomar café. Pero antes decía: el que quiera, puede copiarse. Se reía, y remataba: ¿con qué nalgas se sienta la cucaracha? Carlos siempre le sacaba veinte puntos, por eso una vez, Juan Manuel Ruiz le dijo: tú, seguro, tienes un laboratorio de física en tu casa de Las Mercedes. Juan Manuel Ruiz le propuso a Carlos, y a otros estudiantes destacados, hacer un libro de física. El libro salió multigrafiado, y Carlos me dijo que “se vendió como pan caliente”. Esa guía de física es uno de las manuales más didácticos y sencillos que he visto. Casi todos los dibujos y gráficos fueron realizados por Carlos. Carlos era excelente en la materia dibujo técnico. Una vez le pregunté a Carlos  por la guía de física. Tenía en mente hacer una edición de ese libro, porque lo consideraba un hito histórico en el ámbito de la educación secundaria. Lamentablemente, Carlos me dijo que perdió el único ejemplar que le quedaba.

7

Carlos fue un estudiante chapado a la antigua. De esos que consideraba un reto de honor obtener altas calificaciones. Por las noches se subía hasta el Sanjuanote con una silla de extensión, una carpeta de gancho y un termo de café, en compañía de otros estudiantes. A veces, simplemente, se sentaba cerca de la casa de doña Marina, bajo la luz del alumbrado público, con sus libros y cuadernos. Desde aquellos tiempos estudiantiles se inició como docentes, pues le enseñaba física y matemática a los compañeros. En esta última disciplina usaba el Álgebra de Baldor, cuyos problemas resolvió en su totalidad. A sabiendas del cariño y aprecio que tenía Carlos por ese libro, yo le obsequié un ejemplar, que celosamente guardaba entre sus cosas.

8

Hermano Carlos. Te fuiste, pero te quedarás para siempre en nuestros corazones  como un hombre generoso y  honrado, cuyos principios éticos, que guiaron tus pasos vitales, se forjaron desde los tiempos estudiantiles.

 

sábado, 30 de noviembre de 2024

ETIMOLOGÍA DE LOS NOMBRES “CARLOS” Y “ALFONSO”.

 

ETIMOLOGÍA DE LOS NOMBRES “CARLOS” Y “ALFONSO”.


 

 

Los nombres son muy importantes. Su etimología (El origen, significado y la causa de su aparición) marcan y definen a la persona que lo lleva. Eso dicen. Por eso Oscar Wilde escribió  “La importancia de llamarse Ernesto”, para decir   que el nombre puede tener relación con lo que somos.

I

CARLOS

Carlos deriva del latín “Carolus”, y fue tomado del alemán “Karl” y “Karlaz” que significan “hombre libre, fuerte y viril”.

La palabra “caro” influyó en la conformación del nombre “Carlos”. Caro es palabra   latina (carus) y se refiere a un alto precio, pero también a un alto aprecio; por ejemplo: “Estimado y caro amigo...”

El primer rey europeo en la Edad Media  fue Carlos El Grande (Carlomagno). Los rusos decidieron llamar a sus reyes “korol” (король) que proviene de Carlos. Korol se pronuncia “Karol” . Korol en el ruso actual significa rey ( Carlos en ruso se dice “Karl”).

 Esto se hizo en Rusia antes de llamar a su rey “zar”. Digresión: Zar es la última sílaba de “César”, la palabra empleada por  los romanos para llamar  a sus reyes, después de reconocer la grandeza de Julio César(César/ Cé-sar/ Cé-zar/zar). En la famosa parábola de la moneda, Cristo dice: “Dadle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”: hay que reconocer los méritos de cada uno.

II

ALFONSO

Alfonso es nombre alemán y significa “siempre preparado para la lucha”, “listo”, “dispuesto”.

 

jueves, 28 de noviembre de 2024

3. CARLOS EN SAN JUAN DE LOS MORROS

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CARLOS EN SAN JUAN DE LOS MORROS


 

1

En noviembre de 2019, Carlos me  visitó en San Juan de los Morros. Yo estaba convaleciente, luego de la crisis cardiovascular. Desde algún tiempo, Carlos había manifestado que quería pasar unos días en San Juan, la ciudad de sus estudios secundarios, entonces, ahora se presentaba la oportunidad. En la mañana hacíamos caminatas. En las noches hablábamos de nuestra infancia. Recordamos los tiempos de las dupletas, de cocos que tumbábamos  en la casa vecina, las peleas de gallos, y también hablamos de libros. Conversábamos hasta que el sueño nos vencía.

2

El 11 de noviembre fui al hospital a realizarme unos exámenes. María, Carlos y yo caminamos desde la casa hasta el Ranuárez Balza. Atravesamos la avenida Bolívar, y Carlos fue reconociendo los sitios de sus tiempos estudiantiles.

3

Supimos de la muerte de Monseñor Víctor Pérez Rojas. El  padre mercedense fue traído a San Juan en su viaje hacia Las Mercedes del Llano y hacia la Eternidad. Carlos y yo fuimos a pie hasta la iglesia de San Juan para despedir al cura. Asistimos a la misa de cuerpo presente el 14 de noviembre.

4

El sábado 16 de noviembre se realizó en San Juan una jornada de protesta. Carlos y yo asistimos a la marcha y enarbolamos la bandera venezolana. Esa noche conversamos de política.

5

Dos días más tarde, yo tenía consulta con el cardiólogo en Valencia. Viajamos María, Carlos y yo. En todo el trayecto, de ida y vuelta, Carlos mostró su solidaridad y sentimientos de hermandad.

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Así recuerdo a nuestro hermano Carlos: bonachón, comprensivo, siempre de buen humor, y muy familiar.

 

miércoles, 27 de noviembre de 2024

2.CARLOS, PINTOR.

 

2

CARLOS, PINTOR.

 


 

 

1

Nosotros estamos muy abatidos. No es para menos. Pero debemos buscarle sentido a la vida y seguir adelante. En el Eclesiastés, uno de mis libros bíblicos preferidos, se afirma: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.  Tiempo de nacer, y tiempo de morir...

Es difícil aceptarlo, pero todos debemos cumplir con ese ciclo vital que incluye nuestra desaparición. La inmortalidad solo existe en el recuerdo. Quedamos por nuestras obras.

2

Vamos a recordar a Carlos por todos los momentos gratos que pasamos juntos. Por sus capacidades físicas e intelectuales. Carlos tenía grandes habilidades innatas para las Artes Plásticas, especialmente para la pintura.

A principio de 1994, hablé con Carlos para que pintara  una serie de dibujos. La idea era  hacerle una exposición en el marco del Tercer Encuentro de Cronistas Guariqueños, evento que realizaríamos en los espacios de la alcaldía de Las Mercedes del Llano.

3

Le sugerí a Carlos que trabajara sus obras con el claroscuro, técnica que dominaba con mucha facilidad, maestría y elegancia. Puso manos a la obra, y para el día del acto cultural de los cronistas, tenía varios cuadros muy bien logrados. Se montaron en María Luisa. A la exposición, efectuada el  6 de agosto de 1994, le pusimos por nombre “El plenilunio de las estaciones”. En casi todas las pinturas se veía una luna llena del llano. Los nombres son muy sugerentes y directos: Plenilunio de verano, Primera capilla de Las Mercedes del Llano, Agua Blanca (riachuelo de gratos recuerdos), Calle de Las Mercedes del Llano de 1950,Salida hacia Cabruta en 1950, Sabana de verano y Molino de la Capitana.

 

lunes, 25 de noviembre de 2024

¡CARPE DIEM, HERMANO CARLOS

 

¡CARPE DIEM, HERMANO CARLOS!


 

Todos los días nos saludábamos con la frase del poeta romano Horacio ¡Carpe diem, hermano! (Aprovechas el día, vive cada momento de tu vida como si fuese el último.)

Ese era nuestro invariable saludo.

Comentábamos la popularización del verso horaciano por  Robin Williams en la película muy espiritual “La sociedad de los poetas muertos”.

Cada día te seguiré saludando con un “¡Carpe diem, hermano!”

Y no diré más palabras.

Las palabras han sido sustituidas por las lágrimas.

 

viernes, 15 de noviembre de 2024

EDGAR Y LA PRIMERA CERVEZA

 

EDGAR Y LA PRIMERA CERVEZA


 

1

San Timoteo se queja de sufrir  malestares estomacales, y San Pablo, el verdadero creador del cristianismo, le contesta: “Eso te pasa porque tú bebes solo agua. Deberías echarte un traguito de vez en cuando para que tu salud mejore”.

El sacerdote Martín Lutero dijo “quien bebe cerveza es rápido en dormirse; quien duerme bastante no peca y entra al cielo. Así que, ¡bebamos cerveza!”.

Libar con moderación es una costumbre de las familias religiosas. Y esta práctica de “la cultura etílica” (así decía el Mocho Celestino.) está tan arraigada entre los amigos, que pueden transformar seis  cervezas en varias cajas con muchas botellas, cualquier tarde de un viernes, imitando a Nuestro Señor Jesucristo que convirtió el agua de seis tinajas en torrentes de vino. Este milagro se difundió por los cuatro costados, a tal extremo que el historiador y médico, San Lucas, dice que Cristo no se pelaba estos banquetes y que la gente comentaba: “este Hijo del Hombre (Cristo)  es un comelón y un bebedor de vino”.

En conclusión, el arte de consumir alguna bebida alcohólica es una tradición muy venezolana y muy cristiana, y tiene fuertes y verídicos fundamentos bíblicos.

2

Lo arriba escrito nos sirve de contexto para la siguiente narración sobre nuestro hermano Edgar.

Hace algunos años, la gente estaba convencida de que  la carne tierna de los pichones de paloma tenía propiedades curativas, cuya preparación en consomé podía restablecer las energías del más alicaído.

 Teniendo en cuenta la fama de las propiedades salutíferas de los pichones, Galagala y Mundito, con apenas 16 y 12 años, respectivamente, decidieron obtener algún dinero con la cacería de esas aves. Sus esfuerzos  no fueron en vano: cazaron dos ejemplares.

3

Con el objeto de realizar una transacción comercial en todas regla, se dirigieron a la bodega de don Manuel Belisario, la cual se ubicaba al final de la avenida Bolívar ,en la bajada hacia  La Rochela, en cruce con la calle Páez.

El Mocho don  Manuel Belisario siempre estaba sentado en un sillón alto, frente a la caja registradora, pero en esta ocasión se encontraba  revisando alguna mercancía en los estantes del negocio. Desde el final del corredor preguntó qué deseaban los muchachos. Ante la respuesta de Galagala y Mundito, don Manuel se movilizó hasta el mostrador, arrastrando sus pasos lentamente, con el ruido característico del roce de la suela con el piso y les dijo:

    Les ofrezco dos bolívares, ¿Están de acuerdo?

Los muchachos aceptaron la propuesta, y no lo pensaron mucho para decidir qué harían con esas monedas: las emplearían para probar por primera vez unas cervezas.

4

Don Félix Vargas, antes de incursionar en el mundo de las yerbas, los rezos para exorcizar enfermedades, los masajes y las falseaduras, tenía un bar llamado “Flor de Patria”*, muy popular entre los consumidores, no solo por las cervezas heladas, sino también por la atención esmerada del regente y su bonhomía.

Edgar y Edmundo entraron al botiquín  y le solicitaron dos cervezas a don Félix,    para calmar la sed y escuchar algunas canciones. Además, le hicieron  la petición de que guardara el secreto, un eufemismo para decir que nuestro padre no se enterara. Don Félix, conocedor de la perspicacia criolla, entendió claramente el deseo picaresco de los párvulos. Los ubicó en el patio trasero del establecimiento, lo que resultaba en un reservado estratégico al aire libre.

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Pagaron las cervezas a real y medio (0,75) cada una. Con el resto, un real (0,50, marcaron  en la rocola dos discos (a medio -0,25- cada canción). Degustaron sus polares botellas verdes, sorbo a sorbo, mientras escuchaban “El cable”, interpretado por el pianista maracucho  Tulio Henrique León, y “El Atlántico” de Damirón. Ambos ritmos, pegajosos y bailables, estaban de moda en aquella época. José Gregorio Hernández decía que la música tiene el misterioso poder de expresar uno a uno todos los sentimientos, todas las pasiones que se anidan en el corazón del hombre en cualquier edad.

6

Los muchachos regresaron a casa y ocultaron las huellas de su transgresión llevando, con sus dedos, pasta dental a sus bocas, No obstante, ante los amigos no vacilaron en jactarse de la gran hazaña de haber probado por primera vez una cerveza. Lo que se hace y se calla, no se hizo.

7

La cerveza es la única bebida para alegrarse y celebrar las cosas buenas de la vida. Los demás tragos son para ahogar penas. Eso me  dijo una vez un ruso.

En el Antiguo Egipto, la cerveza era considerada la bebida de los dioses. La persona que quería comunicarse con los dioses, debía, primero, beberse un jarro de cerveza. Tal vez, por eso, el teólogo norteamericano  Martin Luther King  dijo: “Aquellos que beben cerveza irán caminando derechito a través de las puertas del cielo”. Entonces, nuestro hermano Edgar está en el cielo. Amén.

Fuente: Edmundo Malaspina.

*Nota: Hace años, cuando visité la casa natal de José Gregorio Hernández en Isnotú, al atravesar el territorio del estado Trujillo, pasé por  Flor de Patria. Recordé el café con ese nombre, que precisamente se produce en este pueblo. También recordé el bar de don Félix Vargas.

 

 

viernes, 8 de noviembre de 2024

EDGAR Y LAS TARDES GRISES DE JUNIO

 

 


EDGAR Y  “LAS TARDES GRISES DE JUNIO”.

ERMG

 

1

“Las tardes grises de junio”, de Jorge Guerrero, era la canción favorita de Edgar. Eso me dijo Carlos, cuando me envió esa composición lírica de nuestro llano.

2

Edgar tenía grabada “Las tardes grises de junio” en su teléfono, y la escuchaba con relativa frecuencia.

Una canción nos gusta cuando consideramos que su letra y su música reflejan nuestras vivencias, pasadas o presentes. Esa canción nos trae recuerdos, felices  o tristes, evoca nuestros triunfos y fracasos, nuestras aspiraciones materializadas o no,  nuestros amores románticos, fraternos y filiales.

Jorge Guerrero, genuino rapsoda del llano,  fragua un pasaje con una letra que llega a lo más profundo del sentir humano para conmover nuestras fibras espirituales. Esto lo logra a través de la combinación  perfecta del ritmo melancólico con   las palabras  desoladas.

Junio es mes de lluvias, y el riego melodioso de la lluvia recuerda, con tristeza, gota a gota, nuestra remota infancia.

3

“Las tardes grises de junio” es un canto elegíaco, desde su propio nombre hasta su estructura métrica y mensaje de filosofía existencial . La elegía es la composición poética para revivir y tratar de conjurar los infortunios.

El color gris  se asocia a las penurias. Charlie Chaplin, en su autobiografía, se refirió a su infancia, muy pobre y con padres ausentes, de esta manera: “Pablo Picasso pasó por un periodo azul y otro rosa. Yo, en cambio, pasé por un periodo gris”.

4

“Las tardes grises de junio” empieza  con una invocación  a los astros y sus misterios en un anochecer con luna llena (“Hoy me agarró el plenilunio con el pensamiento lejos”). El escritor venezolano Pedro Sotillo , en su cuento “Los caminos nocturnos”, dice que las lunas llenas del llano son enigmáticas e invitan a la conversación sobre el sentido de la vida y la muerte, y escribe: “Es necesario haberse aventurado de noche o por la madrugada por un camino por los llanos, para apreciar todo el horror de la luz lunar.  Es necesario uno mismo haber sentido la influencia de la luna para darse cuenta de la tremenda irrealidad  que siembra  en la vida.”. Más adelante, Sotillo remata que morir en una sabana bajo una luna llena  “debe ser la sensación más completa de la  muerte.  Hay algo en estas soledades que a cada paso nos recuerda la  muerte.  Aquí es donde mejor se comprende que, después de morir, no hay nada; que la muerte es el fin irremediable y definitivo.  Recorriendo las llanuras he aprendido a negar la existencia del alma”.

5

El aguitacamino es ave nocturna que acompaña a los viajeros, y cuyo canto lúgubre se le asocia a las desventuras ( “Bendito aguaitacamino/guardián del sendero viejo”). El aguitacamino es nuestro compañero de viaje cuando la vida nos es adversa (“La vida nunca es pareja”).

6

Andrés Eloy Blanco, en su poema “La renuncia”. Afirma que la vida es eso: una renuncia, porque poco a poco vamos perdiendo algo: la infancia, la juventud,  nuestros seres queridos, nuestros objetos y cosas, nuestros espacios y moradas, nuestros deseos; y al final nos conformamos “con un pedazo de lo que antes fuimos”.La renuncia es el viaje de regreso del sueño...” (“No lloro por mi destino/sollozo es por lo que dejo”.).

Además de los bienes materiales, como un rancho de palma, se pierden también valores espirituales, enseres intangibles (“Cosas que llevo en el alma/ y  con ellas me acotejo”).

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La partida definitiva de nuestros padres es la pérdida más dolorosa de los seres humanos. Jorge Guerrero menciona al padre, y lo recuerda  “como un hombre de temple parejo”. Así todos recordamos a nuestro padre. Freud dijo que con la muerte del padre, encontramos a Dios.

El personaje de “Las tardes grises de junio” salió a “buscar un  querer , que cargaba entre las cejas”, pero nunca encontró a esa mujer. Entonces, regresa y entiende que el gran amor de su vida es su madre, “su ternura y sus consejos”. Pero su madre ya no está:”Vuelvo y no encuentro a mi vieja”.

Una madre es nuestro más seguro cobijo en cualquier circunstancia negativa. Rubén Darío, el bardo nicaragüense, Premio Nobel de Literatura, lo poetizó así: “Madre, en tus brazos encuentro paz y consuelo, tu amor es mi refugio en medio de la tempestad”.

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Al final,  sobreviene la resignación cuando entendemos y aceptamos  la impermanencia de las cosas y lo efímero de nuestro paso vital, como  flor primaveral, cuyo esplendor  es cuestión de un instante (“Adiós, linda flor de parcha”) . Todos vamos hacia vejez, cargando la pesada alforja de victorias y derrotas, recuerdos gratos y remordimientos. Y la vejez se dirige , inevitablemente,  hacia  la nada: “Y así capoteo mi vida/ que se va poniendo añeja”.

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El gusto de Edgar por “Las tardes grises de junio” demuestra su gran sensibilidad humana. Su vida sencilla, pueblerina, aparentemente ingenua, no estaba exenta de meditaciones metafísicas sobre el sentido de la existencia,  la familia, los padres, la amistad, la honradez en el trabajo,  el cariño y la solidaridad para con los hermanos, su  compañera, hijos  y amigos.