EL ÚLTIMO SUSPIRO
1
La noche del 18 de agosto del 2024, Elena fue a la
casa de Edgar para pernoctar allí y acompañar a nuestro hermano. Una corazonada
negativa guiaba la actuación de Elena.
Divagación: El término “corazonada” nos viene del
lejano Egipto. Los egipcios estaban convencidos de que el pensamiento residía
en el corazón. La ciencia demostró que pensamos con las neuronas del
cerebro.Pero luego se descubrió que el corazón tiene neuronas cerebrales. En
conclusión: pensamos también con el corazón.
2
Elena y Cecilia se turnaban para vigilar el sueño de Edgar,
inquieto y fragmentado. Dormía por
breves lapsos, y despertaba, aguijoneado por el dolor lacerante e
insoportable. Sufría de dolor total, característico de los pacientes con cáncer.
Durmió un poco
y, a las dos de la madrugada, despertó.Ante
sus quejidos angustiantes, Cecilia lloró amargamente en silencio.
Edgar se durmió hasta las cuatro de la mañana, para
caer nuevamente en un sueño superficial e intranquilo hasta las cinco, cuando
otra crisis de dolor lo despertó.
Amanecía.
Algunos gallos cantaban.
Su respiración alternaba lapsos de parálisis con débiles susurros.
3
En algunas noches, Edgar, en los delirios
desconsolados, provocados por la grave enfermedad, solicitaba mi ayuda. Y yo
siento esa culpa trágica de la que habló Víktor Frankl , el psiquiatra que
sobrevivió en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial,
aunque
murieron, asesinados por los hitlerianos todos los miembros de su familia : su esposa, sus
padres y una hermana. Ese médico, al salir con vida de aquel infierno, se
sintió culpable, precisamente, por ser el único de la familia en no morir; y
porque no pudo hacer nada para salvarlos.
Siempre
arrastramos un sentimiento de culpa.
Nos
sentimos culpables por no haber podido
ayudar más.
Nos
sentimos culpables por no haberle expresado, con mayor contundencia, nuestro
cariño, al ser que acaba de morir.
Cuando
uno de los nuestros muere, sentimos que una porción de nuestra alma,también ha
muerto.
4
Existe la medicina paliativa para aliviar el dolor de
los enfermos con cáncer. Los métodos y fármacos de esa medicina no se le
pudieron aplicar a Edgar. Nuestro país atraviesa un oscuro periodo
kafkianamente prehistórico.
5
A las seis y media de la mañana,lunes, 19 de agosto,
terminaron los estertores.
Edgar exhaló su último aliento.
A esa hora, los gallos
empezaron a cantar en concierto.
Estaban despidiéndose de su amo.
(Fuente: Elena Malaspina)
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